miércoles, 15 de junio de 2011

Tal vez el tiempo...


Un cuerpo de mujer tarda nueve meses en crear otro ser humano.
Durante ese tiempo realiza diariamente un movimiento ciclico dejando un espacio vacio en su materia. Mientras los huesos se trasladan en sutil danza, los organos comienzan su desplazamiento para expandir mas aun, ese vacio que ya habita en el femenino. Tunel que conduce dentro del mismo misterio, para que pueda ser habitado por otra alma.
Cuando el nuevo ser se encuentra terminado, el ciclo se concluye despertando el cambio de habitat, la criatura deseara salir, ademas de que el cuerpo de la madre ya no puede alojarlo. Ella debera entonces aprender a soltarlo. Porque algo que diferencia a las mujeres humanas de otras hembras o mamiferos, es su mente, herramienta util, y un arma poderosamente compleja apenas explorada y conciente.
Luego del nacimiento, la criatura debera lidiar con muchos aspectos que por suerte olvida aunque deje impresiones corporales de las que tampoco sera conciente.
El cuerpo femenino emprendera su retorno, transcurriendo otros nueve meses en volver a su antigua estructura. Sus memorias celulares volveran sus caderas, organos y funcionamiento metabolico al origen.
Claro que el proceso deja algunas huellas, distintas en cada mujer. A veces kilos, a veces cicatrices, a veces soledades.... ademas de un ser humano indefenso que quiere vivir y depende de su atencion para la supervivencia.
Del eter cosmico al agua del vientre materno,
de alli al aire, prana divino que fluye manteniendonos vivos.
Todos somos hijos, todos estuvimos alli.
Que misteriosa seguira siendo la vida a pesar de que busquemos respuestas y plantillas para enderezar nuestra ignorancia de porque estamos aqui.
O es que cada dia muere sin que podamos ser concientes de ello?
Hay periodos de nuestras vidas que podemos medir con el tiempo, los meses en el vientre materno,los años. Entiendo que los acontecimientos intensos tambien necesitan ese retorno temporal. Dejar ir. Porque aunque intentemos apurarnos, escapar del tiempo, seguira siendo el quien ponga las reglas. Se llevara todo aquello que pese, tardando solo lo necesario, con nuestro espiritu desandando los pasos del camino ya recorrrido. Apenas vislumbrando el destello, ante la posibilidad de volver a crear en otro cielo.

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