domingo, 8 de agosto de 2010

Microcosmos levanta la mirada al Macrocosmos

La tenue luz del sol en el invierno,
apenas entibia las horas.
Aunque en otro rincón del mundo,
atraviese la atmósfera para convertirse en aurora.
Una plegaria de humo danza en el viento
elevandose con gracia en la oscuridad nocturna.
Mientras brota de los polos, un gas ambicioso
que se disfraza de nube para viajar en su extensa ruta celeste.
A pesar de ella, el cielo descubre su inmensidad...
Aún...
aún, a pesar de las tinieblas.
Los trópicos imaginarios señalan la dualidad del presente
aunque nunca soñaron encontrarse...
La tierra se ofrece sin condiciones,
dejando salir de su vientre
a los ancestros emisarios.
Que en esta extraña dimensión del tiempo
traen el canto eterno del Gran espiritu...
Mi brújula está imantada,
pero aún así viajo despertando del ensueño...

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